De los sacos de almidón a la mesa del sultán: La historia de 600 años del güllaç, el postre estrella del Ramadán

¿Cómo nació el güllaç? ¿Cómo llegó al palacio otomano? Descubre la historia de 600 años del postre más ligero y elegante del Ramadán.
21 Şubat 2026 Cumartesi - 12:39 (3 Ay önce)

De los sacos de almidón a la mesa del sultán: La historia del güllaç

Cuando llega el Ramadán, el postre más elegante y ligero de las mesas de iftar es, sin duda, el güllaç. Para algunos es un sabor imprescindible; para otros, un clásico tradicional al que se acercan con cierta distancia. Sin embargo, la historia del güllaç va mucho más allá de un simple postre.

Este viaje comenzó hace casi 600 años como un método de conservación y ahorro. Con el tiempo, llegó a la cocina del palacio otomano y se convirtió en uno de los primeros postres que vienen a la mente cuando se habla del Ramadán.

Un viaje que comenzó protegiendo el almidón de maíz

La historia del güllaç se remonta a principios del siglo XV. En aquella época, las personas buscaban una forma de proteger el almidón de maíz almacenado en sacos contra la humedad y los insectos.

El almidón se mezclaba con harina y agua, se vertía en capas muy finas y se dejaba secar para su conservación. Cuando era necesario, estas láminas secas podían desmenuzarse y volver a utilizarse como almidón. Un día, a alguien se le ocurrió remojar estas láminas en leche y endulzarlas.

En ese momento nació uno de los postres lácteos más originales de la cocina turca: el güllaç.

Ali Usta de Kastamonu y el palacio otomano

En 1489, el güllaç entró en el palacio otomano. Según la leyenda, Ali Usta, originario de Kastamonu, remojó las láminas de almidón que le quedaban en leche, añadió azúcar y ofreció el postre a los funcionarios del palacio.

Su sabor ligero fue tan apreciado que Ali Usta fue invitado al palacio y obtuvo el título de “Maestro Confitero”. Desde entonces, el güllaç se convirtió en uno de los postres favoritos en la mesa del sultán.

De “güllü aş” a “güllaç”

En sus inicios, el postre se llamaba “güllü aş” debido al agua de rosas que se añadía.

Con el paso del tiempo, el nombre evolucionó en el habla popular hasta convertirse en “güllaç”. El agua de rosas, valorada en la cocina otomana por su aroma refrescante, sigue siendo hoy un ingrediente esencial del auténtico güllaç.

¿Por qué el güllaç está asociado con el Ramadán?

La razón principal es su ligereza:

  • Bajo contenido en grasa

  • Fácil digestión

  • No sobrecarga el estómago después del ayuno

  • Eleva el nivel de azúcar en sangre de forma equilibrada

Gracias a estas características, el güllaç ha sido durante siglos uno de los postres más consumidos en las mesas del Ramadán.

Más que un simple postre

El güllaç no es solo un dulce lácteo; es un patrimonio cultural que combina la sabiduría práctica de Anatolia con la elegancia culinaria otomana.

Una historia que comenzó con la protección de un saco de almidón continúa hoy como símbolo de tradición y refinamiento en las mesas del Ramadán.


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